Iwori Okana
Se le llama el Ifá del buzo. Aquí el diablo vino a la tierra, entró a la iglesia y quemó las imágenes de los Santos: la persona debe respetar todas las religiones. Aquí nacieron las caretas de Olokun.
Yemayá Okute, madre de Ogún, se vistió de blanco y negro y se sentó en la orilla del río para que Osanyin no la reconociera; aquí defiende a la persona. Ogún tuvo que aceptar el poder de Shangó y sellaron el pacto ante Obatalá Ayaguna con gallo blanco y jicotea; desde entonces Ogún es esclavo de todos y trabaja vestido de negro para Osanyin y Shangó. Ogún no come jicotea porque le salvaron la vida; Shangó y Osanyin comen jicotea chiquita.
Este Ifá lo domina Ogún: si no se le atiende, se atraviesa en todo (guerras, problemas de pareja, justicia y hasta la muerte). La persona logra lo que se propone, pero la desobediencia a Ifá se paga con la vida. Habla del frijol de carita, que nace y se arrastra antes de erguirse.
Tiene un muerto obseso fuerte que lo hace grosero e impulsivo.
En este Odu nace
- Las caretas de Olokun.
- Que Ogún no coma jicotea.
- Que Shangó y Osanyin coman jicotea chiquita.
- El pacto en que Ogún aceptó el poder de Shangó.
Dice Ifá
- Vino por una hija que se le fue: no la busque, no avise a la policía ni la maldiga; aparecerá y se reconciliarán. No se oponga a las relaciones de sus hijas.
- Todo lo malo se le fue por el baño: dé gracias a Yemayá y a su madre. Su madre lo salvará: lo quieren matar y ella gritará.
- Está muy atrasado; lo que hace no le sale y no le pagan.
- Viene una guerra: agárrese de Orúnmila y atienda a Ogún.
- En su casa hay alguien que dirá que los babalawos son mentirosos: no le haga caso.
- Su mujer está embarazada: ebó para que no aborte; cuídela y oiga sus consejos. Cuénteles sus problemas para que ruegue por usted.
- Hay un hijo que no conoce, de una mujer embarazada que dejó.
- Tres personas mayores lo quieren mucho: respételas.
- No confíe en nadie; cuídese de enemigos ocultos y de amenazas con arma blanca. Vista ropa distinta para que no lo reconozcan.
- No arregle el mundo: arregle su vida primero. No sea esclavo de la gente.
- No sea avaricioso, hablador ni se burle de quien tiene problemas.
- Cuide sus cosas para que no se le arrastren por el suelo.
- Cuide la vista: puede perder un ojo en un accidente.
- Intoxicaciones por comer o beber lo prohibido por su Ángel de la Guarda.